¿Qué son los maceros de León?

Foto del Ayuntamiento de León de un macero.

Foto del Ayuntamiento de León de un macero.

Los maceros, también denominados documentalmente Reyes de Armas, acompañan a la Corporación de León –cuando sale en forma de ciudad- en número de cuatro por privilegio real concedido por Juan II en el siglo XV y renovado en 1666.

Según recoge el libro de Luis Pastrana, el cronista oficial de León autor de la obra más completa sobre el protocolo leonés, existen referencias a su uniforme desde el siglo XIX y, desde entonces, permanece invariable. “Con ropón de terciopelo color carmesí guarnecidos con galón de plata, escudo al pecho con un león pendiente de cadenillas” vestían estos porteros que, aseguran las crónicas, iban acompañados por otros dos porteros “con igual vestimenta, insignias y mazas”. Su actual indumentaria está datada en 1935.

Las mazas y los corporales son, sin duda, las piezas más destacadas de la indumentaria de los maceros que, actualmente son agentes de la Policía Local voluntarios. Una referencia a las mazas aparece en 1589 cuando se manda hacer dos de cobre dorado, así como ropaje (“terciopelo carmesí de dos pelos para dos ropas rezogantes”, o sea, vistosas y muy largas) “para que cuando esta Ciudad saliese por la Ciudad a algún acto público saliesen estos dos reyes de armas, cosa que en todas las ciudades se hace”, que al año siguiente serán de plata y confeccionadas por Suero de Argüello. El pectoral, igualmente de plata en sus inicios, que lleva cada uno de ellos sujeto al cuello mediante cadenilla, fue encargado como complemento del vestuario para el besamanos de la reina en 1690. De forma redonda, llevan el emblema de la ciudad con otras alegorías y fueron hechos por Diego de Oviedo. También han sido reparadas con posterioridad.

Junto a los maceros, acompañan a la corporación, la Policía de Gala, creada por el alcalde Eguiagaray y “estrenada” durante la procesión del Entierro, el 23 Marzo 1951, Viernes Santo. Tres guardias con tal uniforme acompañaban al alcalde, que junto al Ayuntamiento cerraba la presidencia de la procesión, mientras los otros cinco escoltaban la talla de la Piedad. Los ropajes se componían de casaca, pantalón, calzón blanco, casco con plumero, cinturón y fiador, sable, botas y medias-botas turcas, espuelas y cadenillas, y salvo la sustitución del calzón blanco por pantalón recto de igual color que la chaqueta, ocurrida treinta años después, y la sustitución del plumero blanco por un color carmesí en la Semana Santa de 2002, se sigue manteniendo fiel a su origen.

 

 

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